Conquest, la serie de televisión creada por el talentoso cineasta Carl Erik Rinsch, fue una vez una de las series con más expectativas en la industria del streaming. Sin embargo, la producción nunca llegó a ser una realidad.
En 2019, Netflix compró los derechos de la serie por una cifra desorbitada de 55 millones de dólares, lo cual fue una decisión que generó mucha expectación y expectativas del público. Se esperaba mucho de la serie, ya que se decía que iba a ser una de las más innovadoras de su época.
Lamentablemente, a pesar del gran desembolso, Conquest nunca llegó a salir del papel. Mientras el público esperaba con ansias la llegada de la nueva serie, Rinsch nunca entregó los episodios necesarios para la producción.
Esta decepción fue seguida por una noticia aún más preocupante: el enorme rombo financiero que Netflix tuvo que afrontar a causa de esta decisión. El costo de los derechos de la serie, así como los años de desarrollo que se le dedicaron, representaron una gran pérdida para la compañía.
Aunque poco se sabe acerca de lo que sucedió con Conquest, esta experiencia debería servir como una lección para todos aquellos que estén trabajando en la industria del streaming. Es importante tener en cuenta que la inversión de grandes cantidades de dinero no garantiza el éxito de un proyecto.
Esperamos que esta historia sirva de inspiración a los creadores de contenido, alentándolos a trabajar duro para asegurar el éxito de sus proyectos. Esto es vital para la industria, ya que es lo que nos permite disfrutar de innovadoras producciones como Conquest.
En conclusión, la historia de Conquest es una gran lección, especialmente para aquellos que trabajan en la industria del streaming. A pesar de los grandes desembolsos que se realizan por series con gran potencial, hay que tener en cuenta que no siempre el éxito está garantizado. Tal vez esta sea la mejor forma de aprender la lección.





